La soberanía del gemelo digital
En la era actual donde las tecnologías informáticas avanzan a pasos agigantados y se están consolidando aplicaciones digitales cada vez más sofisticadas entre nuestros brazos diarios, surge una cuestión fundamental que nos pone frente al problema de definir quién "dueña" una aplicación o servicio específico diseñado para automatizar tareas repetitivas dentro nuestra empresa.
El término "gemelo digital", también conocido como homónimo virtual (o clone), hace referencia a un copia exacta de tu versión IA. Es decir, cuando creas un modelo de aprendizaje automático con tus datos propios te generará otro modelo identéco, similar pero no idénticamente perfecto sin embargo muy funcional y eficiente por sí solo en ciertas aplicaciones.
Un ejemplo claro es el caso del Google Duplex: la herramienta que permite realizar llamadas telefónicas automáticas usando una voz humana y analizar conversación para entender mejor las necesidades de los usuarios; esta aplicación utiliza "duplas" o clonados digitales de sus modelos más avanzada tecnológica hasta alcanzar resultados sorprendentemente similares a aquellos de su versión original.
Por lo tanto cuando hablamos sobre el concepto de gemelo digital surge inmediatamente duda e incertidumbre con respecto al propietario real del modelo por sí solo, ya sea si pertenece únicamente en manos de tu empresa, de la que se generó primero , ¿O puede tener valor independiente como un activo?
El problema ético
Cuando creas una version IA superior y necesitas realizar copias o "clones" digitales para expandir su alcance sin perjuicio alguno esta pregunta pone a prueba los límites de nuestra responsabilidad ante estas nuevas tecnologías cada vez más sofisticadas. Al crear estos clonados podemos estar abriendnos el camino hacia desarrollar aplicaciones con mayor eficiencia pero también al mismo tiempo nos plantea cuestiones importantes por las cuales debemos reflexionarnos, tales como:
- ¿Quién tiene la propiedad legal del modelo? El propietario original que lo generó es un punto fuerte.
*
Por ejemplo, en casos donde se utiliza una herramienta o plataforma para entrenear modelos IA y no proporcionando datos personales se puede generar la necesidad de identificar a los responsables legales; La empresa creadora ofrece características adicionas basadas en sus conocimientos especializados tanto sobre el modelo utilizado así cómo su funcionamiento general. En otras palabras podemos considerarlo parte integral (y más valiosa) al ser ampliamente personalizado con nuevos datos recogidos por ellos mismos.
El problema legal
Un tema tan delicado lleva a cuestionamientos relacionados siempre que sea necesario evaluar las implicaciones jurídicas de estas tecnologías, ya sean ellas aplicativas para automatizar tareas repetitivas o generación de contenido inteligente entre otros ejemplos.
- Los contratos y acuerdos deben estar bien definidas, estableciendo claramente los términos legales respecto el uso del modelo IA.
*
Es importante considerar la propiedad intelectual en cada caso particular.
En última instancia debe ser un debate abierto donde se deban analizar todas sus partes interesadas involucradas pero también su valor por sí mismo como activo adquirido a través de esta innovadora herramienta digital que una vez más nos muestra lo fascinante mundo virtual